Todo parecía ser un desastre. Para Paula y para Pablo ese iba a ser un verano tremendamente aburrido. Pero, quizás por casualidad o tal vez un capricho del destino, sus caminos se cruzaron. Aunque el amor parezca muy bonito , no todo va a ser perfecto ese verano. Sin duda, si se quiere conseguir un sueño, no basta con sentarse a esperarlo.

sábado, 12 de marzo de 2011

Capítulo 5: Piscina.

**********
-Paula, he pensado que si quieres, podrías ir a la piscina.
-¿Hay piscina en el pueblo?- dije mientras me metía macarrones en la boca.
-Claro, ¿qué te crees que es esto? Aunque el pueblo sea pequeño, tenemos piscina.
-Vale. Iré.
Apenas terminé los macarrones, fui a mi habitación y busqué en el armario mi bikini. Era de Blanco, de rayas azul marino. Lo había comprado recientemente y aún no lo había estrenado. Luego, en una bolsa roja, eché una toalla naranja, y fucsia. Antes de salir, me eché crema solar bronceadora. Ya que iba a la piscina, quería aprovechar y ponerme morena.
-Abuela, me voy.
-Adiós, ten cuidado.
-Por cierto. ¿Dónde está la piscina?
-Ah, claro. Pues está siguiendo la calle que hay al lado de la de LA TIENDA, al fondo, todo recto y luego te la encontrarás a la izquierda.
-Vale, a ver si no me pierdo.
   Le di un beso y salí a la calle. Hacía muchísimo calor. Mientras caminaba, intentaba ir por el lado de la sombra. Pronto observé la piscina al fondo de la calle y aceleré el paso.
Entré. Había muchos árboles que daban una agradable sombra, y también zonas soleadas. En la entrada, un pequeño quiosco y al fondo, los servicios. Caminé hacia un árbol, cercano a la piscina, para dejar allí mis cosas.
-Tío, ¡chica cañón a las dos en punto!- dijo, o más bien gritó, un chico de mi edad a otro, que supuse que sería su amigo.
   Le miré con cara extrañada. Mientras, el otro chico le dio una colleja. Los dos eran morenos. El que gritó, tenía el pelo con flequillo, algo rizado. Bastante mono. Llevaba un bañador de Quiksilver. El otro tenía el pelo corto, moreno, con una especie de cresta. Tenía un bañador de cuadritos, y era más feo.
Dejé mi bolsa en el árbol decidido y luego me quité el pantalón y la camiseta mientras ellos, los chicos de antes y dos más, me miraban sentados desde otro árbol.
Me puse las gafas de sol y me tendí en mi toalla  a tomar un poco el sol. Podía observarles sin que ellos se dieran cuenta porque tenían cristales de espejo y no me veían los ojos.
Estaban cuchicheando entre ellos, de vez en cuando me miraban. Luego, uno de ellos se levantó y fue corriendo hacia el trampolín. Le seguí con la mirada. Se tiró dando una voltereta en el aire, que le salió bastante bien. Luego salió del agua y mientras caminaba hacia sus amigos, sacudió su pelo rubio justo delante de mí. Me hizo gracia, pero hice como si nada.
Después de un rato de más cuchicheos, el chico de “chica cañón a las dos en punto” se acercó a mí. Se sentó  a mi lado, con una pierna extendida y la otra doblada, sujetándola con las manos.
-Hola preciosa. ¿Qué hace sola una chica como tú en un lugar como este?
   Me bajé las gafas de sol.
-¿De qué época has salido? ¿De los sesenta?
   Avergonzado, se levantó y se dirigió hacia sus amigos, que no paraban de reírse de él.
-¡Espera! –le grité. Se acercó de nuevo. – soy Paula.
-Yo…Manuel.
-Encantada.
-¿Q-quieres venir allí con nosotros?
-Vale, pero un segundo, voy  recoger mis cosas.
**********
Encontré a mis amigos sentados en un árbol, mirando no se a dónde.
-Hola- les grité.
-¡Pablo!-dijeron todos al unísono. Corrieron a abrazarme, y a revolverme el pelo cariñosamente.
   Dejé la mochila en el césped, junto a sus toallas.
-¿Qué mirabais?-les pregunté
-Una chica. Es nueva y está…
   Miré hacia el árbol y…allí estaba, mirándome. La chica de LA TIENDA me miraba. Rápidamente, y sin decir nada me quité la camiseta y me tiré de bomba al agua, dejando a todos preguntándose que es lo que me pasaba.
**********
Me acerqué hasta los chicos, que se presentaron: Manuel, al que ya conocía, Luis, Miguel, el de la cresta y Jorge, el que se tiró del trampolín.
Yo también me presenté y luego me fui a darme un baño. Me tiré del trampolín, de cabeza. Luego me encontré al chico de LA TIENDA.
-Hola.
-Hola.-me respondió un tanto vergonzoso.
-¿Te quedaban bien los calzoncillos?
-Eh…no me los he probado.
-¡¿Ya ha visto tus calzoncillos?!- dijo Miguel que estaba detrás de Pablo.
-¡No idiota!- dijo enfadado, y se fue nadando hasta las escaleras.
   Yo me quedé riéndome, y Miguel, extrañado.
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-Paula, he pensado que si quieres, podrías ir a la piscina.
-¿Hay piscina en el pueblo?- dije mientras me metía macarrones en la boca.
-Claro, ¿qué te crees que es esto? Aunque el pueblo sea pequeño, tenemos piscina.
-Vale. Iré.
Apenas terminé los macarrones, fui a mi habitación y busqué en el armario mi bikini. Era de Blanco, de rayas azul marino. Lo había comprado recientemente y aún no lo había estrenado. Luego, en una bolsa roja, eché una toalla naranja, y fucsia. Antes de salir, me eché crema solar bronceadora. Ya que iba a la piscina, quería aprovechar y ponerme morena.
-Abuela, me voy.
-Adiós, ten cuidado.
-Por cierto. ¿Dónde está la piscina?
-Ah, claro. Pues está siguiendo la calle que hay al lado de la de LA TIENDA, al fondo, todo recto y luego te la encontrarás a la izquierda.
-Vale, a ver si no me pierdo.
   Le di un beso y salí a la calle. Hacía muchísimo calor. Mientras caminaba, intentaba ir por el lado de la sombra. Pronto observé la piscina al fondo de la calle y aceleré el paso.
Entré. Había muchos árboles que daban una agradable sombra, y también zonas soleadas. En la entrada, un pequeño quiosco y al fondo, los servicios. Caminé hacia un árbol, cercano a la piscina, para dejar allí mis cosas.
-Tío, ¡chica cañón a las dos en punto!- dijo, o más bien gritó, un chico de mi edad a otro, que supuse que sería su amigo.
   Le miré con cara extrañada. Mientras, el otro chico le dio una colleja. Los dos eran morenos. El que gritó, tenía el pelo con flequillo, algo rizado. Bastante mono. Llevaba un bañador de Quiksilver. El otro tenía el pelo corto, moreno, con una especie de cresta. Tenía un bañador de cuadritos, y era más feo.
Dejé mi bolsa en el árbol decidido y luego me quité el pantalón y la camiseta mientras ellos, los chicos de antes y dos más, me miraban sentados desde otro árbol.
Me puse las gafas de sol y me tendí en mi toalla  a tomar un poco el sol. Podía observarles sin que ellos se dieran cuenta porque tenían cristales de espejo y no me veían los ojos.
Estaban cuchicheando entre ellos, de vez en cuando me miraban. Luego, uno de ellos se levantó y fue corriendo hacia el trampolín. Le seguí con la mirada. Se tiró dando una voltereta en el aire, que le salió bastante bien. Luego salió del agua y mientras caminaba hacia sus amigos, sacudió su pelo rubio justo delante de mí. Me hizo gracia, pero hice como si nada.
Después de un rato de más cuchicheos, el chico de “chica cañón a las dos en punto” se acercó a mí. Se sentó  a mi lado, con una pierna extendida y la otra doblada, sujetándola con las manos.
-Hola preciosa. ¿Qué hace sola una chica como tú en un lugar como este?
   Me bajé las gafas de sol.
-¿De qué época has salido? ¿De los sesenta?
   Avergonzado, se levantó y se dirigió hacia sus amigos, que no paraban de reírse de él.
-¡Espera! –le grité. Se acercó de nuevo. – soy Paula.
-Yo…Manuel.
-Encantada.
-¿Q-quieres venir allí con nosotros?
-Vale, pero un segundo, voy  recoger mis cosas.
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Encontré a mis amigos sentados en un árbol, mirando no se a dónde.
-Hola- les grité.
-¡Pablo!-dijeron todos al unísono. Corrieron a abrazarme, y a revolverme el pelo cariñosamente.
   Dejé la mochila en el césped, junto a sus toallas.
-¿Qué mirabais?-les pregunté
-Una chica. Es nueva y está…
   Miré hacia el árbol y…allí estaba, mirándome. La chica de LA TIENDA me miraba. Rápidamente, y sin decir nada me quité la camiseta y me tiré de bomba al agua, dejando a todos preguntándose que es lo que me pasaba.
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Me acerqué hasta los chicos, que se presentaron: Manuel, al que ya conocía, Luis, Miguel, el de la cresta y Jorge, el que se tiró del trampolín.
Yo también me presenté y luego me fui a darme un baño. Me tiré del trampolín, de cabeza. Luego me encontré al chico de LA TIENDA.
-Hola.
-Hola.-me respondió un tanto vergonzoso.
-¿Te quedaban bien los calzoncillos?
-Eh…no me los he probado.
-¡¿Ya ha visto tus calzoncillos?!- dijo Miguel que estaba detrás de Pablo.
-¡No idiota!- dijo enfadado, y se fue nadando hasta las escaleras.
   Yo me quedé riéndome, y Miguel, extrañado.
**********
Me tumbé en mi toalla, enfadadísimo con aquella chica, cuyo nombre desconocía y que al parecer tenía como objetivo avergonzarme incluso delante de mis amigos.
Me puse a arrancar briznas de hierba, tumbado. Manuel se me acercó.
-¿Qué te pasa?
-¡Nada!
-Ya… ¿te gusta esa chica?
-¡Manuel, por favor, no seas idiota! Jamás me gustaría una chica como esa.
-¿Qué tiene de malo?
-Nada, solo que… es idiota ¿quizás?
-Vale, alguien se ha despertado hoy con el pie izquierdo.
   Pronto llegaron todos los chicos, y…aquella chica, que iba hablando con Miguel. Yo seguía arrancando césped, enfadado, con las Ray-Ban tapándome  los ojos.
-Mira Pablo, esta es Paula- dijo Manuel.- Paula, este es Pablo.
   Yo ni me inmuté. Ella tampoco. Luego, por desgracia, la invitaron a salir esa noche con nosotros, por la plaza.
Llegaron las siete y media. Lo supe por las campanadas del reloj. Yo había dormido media hora.
-Bueno, a las nueve en la plaza.
-Vale- le respondió Paula a Manu. Parecía que se llevaban muy bien.

Me tumbé en mi toalla, enfadadísimo con aquella chica, cuyo nombre desconocía y que al parecer tenía como objetivo avergonzarme incluso delante de mis amigos.
Me puse a arrancar briznas de hierba, tumbado. Manuel se me acercó.
-¿Qué te pasa?
-¡Nada!
-Ya… ¿te gusta esa chica?
-¡Manuel, por favor, no seas idiota! Jamás me gustaría una chica como esa.
-¿Qué tiene de malo?
-Nada, solo que… es idiota ¿quizás?
-Vale, alguien se ha despertado hoy con el pie izquierdo.
   Pronto llegaron todos los chicos, y…aquella chica, que iba hablando con Miguel. Yo seguía arrancando césped, enfadado, con las Ray-Ban tapándome  los ojos.
-Mira Pablo, esta es Paula- dijo Manuel.- Paula, este es Pablo.
   Yo ni me inmuté. Ella tampoco. Luego, por desgracia, la invitaron a salir esa noche con nosotros, por la plaza.
Llegaron las siete y media. Lo supe por las campanadas del reloj. Yo había dormido media hora.
-Bueno, a las nueve en la plaza.
-Vale- le respondió Paula a Manu. Parecía que se llevaban muy bien.



Bueno, quiero daos las gracias a todos los que me seguís :D un besazo

5 comentarios:

  1. juajuajua! pobre Pablo que vergüenza jejeje! perdón por no haber comentado en el anterior, esque no me había salido en las actualizaciones D:
    Espero que subas pronto!
    Girl

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. pobre Jajajaja Qué hace una chica como tú en un sitio como este? ARRRG ahahahahah muy bueno Paloma!
    gracias por lo del copyright, pero aun no me han enviado el mensaje, que raro :S:S
    te avisaré si eso ok? MUCHÍSIMAS GRACIAS!
    por cierto, me encanta el capítulo!
    un beso!

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  4. pobre Pablo xD q vergüenza!!!!!!!
    me a encantado el capitulo =D
    escribe pronto pliiis
    1Bsoo

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